MUJER Y POLÍTICA: LA LOSA DE 70 AÑOS QUE NOS APLASTA

La Ley de Igualdad para fomentar la presencia de las mujeres en la vida política que posiblemente aprobaron las Cortes Generales supondrá un pequeño empuje para que una mínima parte de la mitad de la población española “salga del armario”, pero no tendrá la suficiente fuerza como para convencer a las mujeres para que aporten su trabajo desinteresado que intente mejorar el mundo que nos rodea. Que nadie me llame pesimista ni agorera, pero la ley no cambiará lo que lleva décadas enraizado en lo más profundo de la mentalidad de la mujer. Así me lo confirmó el cura que ofició el funeral por la madre de una amiga. En mitad de la pena por esa muerte imprevista y cruel empieza el sacerdote a glosar la vida de la fallecida hasta llegar al consabido de que “detrás de un gran hombre, siempre hay una gran mujer”. Pero el tópico estalló cuando, a continuación, el cura empieza a describir las características “intrínsecas” de una pareja. Detrás de la manida frase, el orador siguió diciendo que “el hombre pone la fuerza, a veces la inteligencia, pero la mujer pone el corazón. Pone el corazón en su casa y, con ese gran corazón con el que gobierna su casa, para qué quiere gobernar otras instituciones si la clave, la institución fundamental, la familia, está ya bien gobernada. La sociedad está ya bien gobernada si está bien llevada la familia”.
Confieso que me costó reaccionar a semejante embate. No podía creer lo que estaba escuchando un caluroso día de noviembre de 2006. Que en el Siglo XXI, en una sociedad moderna y avanzada, todavía sigan con ese mensaje que empezó cuando triunfó la dictadura franquista, significa que en estos casi 70 años, nada o muy poco ha cambiado. El gran logro machista consistió en desactivar a la mitad de la población relegándolas, ocultándolas en las casas. Así tenían menos personas con las que competir. Pero el triunfo de verdad llegó cuando las mujeres interiorizaron, asumieron y justificaron esa decapitación pública. Los hombres convencieron a las mujeres de que iban a vivir mejor dedicándose exclusivamente a su familia, a sus hijos, a lavar y planchar la ropa, a sacar adelante un hogar honrado. Este mensaje se sigue transmitiendo pero no sólo en las iglesias, sino también en los colegios y en las propias casas. Se sigue viendo la maternidad como una carga cuando, compartida, no tiene por qué serlo, todo lo contrario. Se sigue preparando a los niños para la vida pública y a las niñas para que encuentren un trabajo que les permita ocuparse de sus hij@s, aunque se desperdicie su valía. Lo peor es que la mayoría de las mujeres ni siquiera se dan cuenta de que una gran losa les impide participar en la vida pública aunque piensen que han elegido libremente dedicarse a sus hijos, a tomar café con sus amigas por la mañana o a llevar como puedan un trabajo alimenticio. Esta falta de libertad está privando a la sociedad de las aportaciones de la mitad de su población. ¿Qué sociedad puede, hoy en día, desaprovechar tanto capital humano?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: