LAS INVISIBLES: MUJERES EN LA MIGRACIÓN

 20071220_mujeres_bTradicionalmente, la migración ha sido un fenómeno masculino ya que los hombres tenían la libertad para viajar y el deber de mantener a su familia. La migración era un mundo de hombres: los trabajos eran para los hombres y los derechos de los inmigrantes eran derechos para el sexo masculino. Pero el reciente fenómeno de la globalización ha feminizado la migración, y el número de mujeres que migran solas, como hacen los hombres, para ganar dinero y poder sustentarse a sí mismas y/o a sus familias, ha crecido. “Las oportunidades de trabajo en este país son muy limitadas (…) recuerdo lo que sufrí antes de encontrar un trabajo seguro en Yemen (…), las cosas habrían sido incluso peor para mí y para mi familia si no me hubiera ido al extranjero“, declara una mujer etíope que trabaja en Yemen.

¿Quiénes son las mujeres inmigrantes?

Son mujeres casadas o solteras, divorciadas o viudas, madres o hijas, jóvenes o mayores. Pero muchas son invisibles ya que no hay estadísticas, o no hay suficientes, que hagan diferencias entre inmigrantes masculinos y femeninos. Sabemos que las mujeres son la mitad de los inmigrantes internacionales y que ellas tienden a migrar a países pobres ya que evitan los grandes viajes, debido a que no tienen recursos para pagar costes elevados o bien están atraídas por países similares en relación a sus costumbres, religión, a la lengua, al clima, etc. Pero el número de mujeres migrando a países ricos está aumentando y hoy este sector representa la mayoría de inmigrantes en América del Norte y Oriente Medio, así como también la mayoría de los emigrantes de muchos países de América Latina y Asia.

¿Por qué migran las mujeres?

¿Por qué migran las mujeres?

Mientras que las mujeres migran por las mismas razones que los hombres, hay incentivos específicos a la questión de género:

  • Para unirse a su marido inmigrante (reunificación familiar) o para casarse con alguien que vive en un país diferente. “Lo aprobé porque ella es una chica y tiene que irse“, dijo Hashim sobre su hija cuando dejó Ghana.
  • Para estudiar o para adquirir experiencia e independencia económica, con el fin de ganar el respeto en el seno de la familia y de la comunidad por su contribución al bienestar general. “Mientras trabajaba en Hong Kong tuve muchas experiencias, una de ellas la de sentir cómo la gente trata a una mujer dependiente o independiente. He ganado mucha experiencia y mi autoconfianza ha crecido. Ahora, tengo voz en las decisiones de casa. Mi marido ya no me grita, he comprado una parcela y cuatro calesas (rickshaw), y así he creado los medios de subsistencia para otras cuatro familias” Sushila Rai, trabajadora doméstica inmigrate nepalí.
  • Para escapar de la discriminación de género y de las normas establecidas, como por ejemplo la obligación de casarse o tener hijos, la prohibición de estudiar o trabajar, etc.

Además, las mujeres que pueden haber emigrado por otras razones, muchas veces no quieren volver a sus países por el miedo a perder la autonomía adquirida.

¿Forzadas o por propia voluntad?

 

¿Forzadas o por propia voluntad?

Los estudios sobre mujeres migrantes están especialmente relacionados con la diferencia entre migración “forzada” o “voluntaria”. Sin embargo, ejemplos tomados de la vida real ponen de manifiesto los problemas para categorizar las motivaciones que las llevan a migrar en forma “voluntaria” o “forzada”. Hasta qué punto su migración será producto de la coerción o la elección es un punto abierto de debate: una familia de Nigería huye del hambre para poder sobrevivir: una hija filipina es enviada por su familia para que trabaje como sirvienta y envíe sus ingresos a casa; en Bangladesh una mujer divorciada por su marido es enviada por este último de vuelta al pueblo de sus padres, etc… Asimismo, los motivos que hacen dificultoso distinguir entre estos tipos de migración pueden ser rastreados al problema del tráfico. El énfasis puesto en la fuerza y engaño coloca al tráfico en un lugar separado de otras formas de migración y lo trata como una práctica manipulatoria practicada por un tercero. De todos modos, los demandados dan cuenta de sus historias migratorias y de la extensión del tiempo que precedió a la toma de su decisión de migrar, distinguiéndose así de las operaciones de tráfico. Los números indican que el 80 % de los traficados son mujeres.

 

 

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